Cuatro militares libaneses murieron ayer en los combates entre el Ejército y los milicianos del grupo extremista suní Fatah al Islam en el campo de refugiados de Nahar al Bared, en el norte del país, informaron fuentes militares.

Las fuentes, que hablaron bajo la condición del anonimato, confirmaron que los soldados cayeron en acciones de combate contra los radicales, aunque no precisaron cuántos militares resultaron heridos ayer.

Según medios libaneses, el número de heridos podría ascender hasta doce, como consecuencia de los duros enfrentamientos que en las últimas horas han mantenido las dos partes.

Las fuentes aseguraron, asimismo, que la operación del Ejército para acabar con la milicia radical "va cada vez mejor", aunque declinaron ampliar esta información.

Los milicianos de Fatah al Islam, un oscuro grupo de inspiración salafista y que ha sido vinculado con la red terrorista Al Qaeda, apenas mantienen su núcleo en unos cuantos edificios del norte del campamento, situado cerca de la ciudad septentrional de Trípoli.

El Ejército ha ganado lentamente posiciones en los últimos días después de que los combates estallasen el pasado 20 de mayo, cuando los extremistas atacaron de noche un puesto militar, y, según han denunciado fuentes castrenses, degollaron a veinte soldados.

Se calcula que dentro del campamento aún permanecen más de medio centenar de milicianos, y una cifra indeterminada de civiles, que la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA) sitúa en torno a los 4.000.

Medidas preventivas

El contingente español desplegado en el sur del Líbano dentro de la fuerza de interposición de la ONU (FINUL) ha tomado medidas preventivas tras las amenazas de miembros de un grupo radical suní que combate con el ejército en el norte del país.

"Estamos en alerta amarilla, es decir, doblamos la seguridad cuando nos trasladamos al norte del río Litani", dijo un portavoz de los cascos azules españoles.

Sin embargo, señaló, "nuestra actitud siempre en la misma y nuestra vida continúa normal".

Según medios libaneses, los soldados han puesto sacos de arena y cámaras de vigilancia alrededor de la base de la Brigada Este, bajo mando español, en la localidad de Blat.

"Se trata de una base militar y estas medidas estaban previstas. La construcción del recinto continúa y no se pueden aplicar todas las medidas al mismo tiempo", explicó el portavoz.

Pero otra fuente militar, que requirió el anonimato, confirmó que "se han tomado medidas especiales. Los soldados no tienen permiso para salir, a excepción de las patrullas, que nunca están compuestas por más de dos vehículos. Además llevan chalecos antibalas".