Así lo informaron fuentes de seguridad en la ciudad sureña de Rafah, en la frontera de Gaza con Egipto, donde se suscitaron esos enfrentamientos en los que perdieron la vida un miliciano islamista y otro del movimiento nacionalista Al Fatah.

Por su parte, la Fuerza Aérea israelí bombardeó esta madrugada instalaciones de la Yihad Islámica, destinadas al montaje de cohetes Al Kasam y morteros, según fuentes militares israelíes, y de las Brigadas de los Mártires de Al Aksa, afiliadas a Al Fatah, cuyo líder es el presidente palestino Mahmud Abás.

Fuentes de esos dos movimientos dijeron a los periodistas que los bombardeos causaron daños materiales pero no hubo víctimas.

El ataque israelí siguió a un frustrado intento de un comando palestino integrado por cuatro miembros de la Yihad y de los Comités Populares de la Resistencia, de Gaza, para secuestrar a un militar israelí en el cruce fronterizo de Kisufim.

Uno de ello los integrantes del comando murió al ser repelido por los soldados y los otros tres lograron regresar a sus bases.

Un portavoz de la Yihad (guerra santa) admitió anoche que el objetivo del comando era capturar a un militar israelí, como hace un año en el caso del soldado Guilad Shalit, aún cautivo.

El jefe de las Fuerzas Armadas de Israel, general Gabi Ashkenazi, ha recomendado al Poder Ejecutivo ampliar las operaciones ofensivas en la franja de Gaza para impedir que los palestinos sigan atacando con cohetes y morteros objetivos de su país.

La recomendación de Ashkenazi, informa hoy el diario Haaretz, fue impugnada por el Consejo Nacional de Seguridad, que aconseja seguir con la actual política de relativa contención, esto es, operar en zonas no pobladas y abstenerse de operaciones masivas por tierra.

En los últimos diez días ha disminuido notablemente el número de ataques desde Gaza contra la ciudad israelí de Sderot y otras localidades del sur vecinas de este territorio palestino.

La situación en Gaza volverá a analizarse hoy durante la reunión semanal del Gobierno israelí pero no se esperan nuevas decisiones en tanto parece aumentar la tensión entre las milicias rivales de Hamás y Al Fatah, cuyos brazos políticos comparten desde marzo pasado el Gobierno de unidad que encabeza el primer ministro Ismail Haniye.