Doce soldados iraquíes murieron y 30 resultaron heridos por la explosión de un camión-bomba lanzado contra un puesto de control militar a unos 60 kilómetros al sur de Bagdad.

El camión-bomba, que al parecer estaba cargado con algún líquido inflamable, iba conducido por un suicida que se abalanzó contra el puesto de control establecido en la zona de Yarf Al Sajr, próxima a Hilla, capital de la provincia de Babel. El estallido destruyó varios vehículos y causó enormes daños en viviendas y edificios aledaños.

El área donde fue perpetrado el atentado está situada en el denominado ´triángulo de la muerte´, donde se muestra muy activa la insurgencia, y es escenario frecuente de enfrentamientos entre suníes y chiíes.

Los miembros del Ejército y la Policía iraquíes son el blanco predilecto de los grupos de la resistencia iraquí por considerarlos colaboracionistas con las fuerzas de ´ocupación´ estadounidenses.

Por otra parte, un soldado estadounidense murió cuando participaba en un ataque en la provincia de Diyala, y un supuesto terrorista fue abatido en el este de la capital de Irak.