Los votantes parecen haber refrendado así en las urnas la petición de Sarkozy y de su primer ministro, François Fillon, de concederles una amplía mayoría para llevar adelante las reformas con las que quieren transformar y modernizar al país.

El partido de Sarkozy y sus aliados (UMP) obtuvo entre un 41,3 y un 46,4 por ciento de los votos, mientras que los socialistas (PS) quedarían bastante rezagados con entre el 35,6 y 35,7%, según los sondeos.

En base a esas estimaciones, se perfila para la derecha la mayoría absoluta de los 577 escaños de la Asamblea Nacional (cámara de los diputados), donde ocuparía entre 383 y 501 asientos, frente a los 359 diputados que tenía la conservadora y gobernante UMP en esta legislatura que finaliza.

Los socialistas y sus fuerzas afines tendrían entre 69 y 170 escaños en la Asamblea Nacional, frente a los 149 asientos que ocuparon en los últimos cinco años.

Estas proyecciones asentarían el bipartidismo en Francia, aunque se dibuja también una fuerza centrista dividida entre los prófugos de la UDF, el PSLE-Nuevo Centro -aliado con la UMP-, y el MoDem de François Bayrou, quien se juega en estos comicios su futuro político.

El Partido Comunista Francés (PCF) pasaría de los 22 diputados actuales a entre 6 y 12 en la nueva Asamblea Nacional, lo que supondría un varapalo histórico para esta formación al quedar privada de grupo parlamentario.

Los Verdes tendrían entre 0 y 3 diputados, frente a los 3 actuales; mientras que el derechista MPF de Philippe de Villiers tendría entre 2 y 4.

Tanto el ultraderechista FN como la ultraizquierda seguirían fuera de la cámara.

La abstención se perfila como un récord en la V República, al estimarse que será de entre el 37 y 40% de los 44,5 millones de electores.

La mayor abstención en la primera vuelta de unas Legislativas en la V República tuvo lugar en 2002, con un 35,6 %, mientras que en 1966 la abstención fue la más baja (16,7%).

Este récord de abstención de hoy contrasta con la fuerte movilización que marcó las dos vueltas de las elecciones presidenciales del 22 de abril y del 6 de mayo pasados.

Los sondeos ya vaticinaron una mayoría absoluta para la derecha y la campaña para la primera vuelta de las Legislativas se ha desarrollado sin paslativas es suficiente obtener una mayoría relativa, y en el caso de que se produzca un empate entre dos candidatos gana el de más edad.