El proyecto bipartidista quedó estancado cuando la Cámara Alta rehusó limitar ese debate por 45 a 50 votos, 15 sufragios menos de los que se necesitaban para llegar a una decisión rápida sobre la iniciativa.

Fue la segunda derrota en pocas horas para los partidarios de la reforma en sus esfuerzos por limitar el debate sobre una iniciativa defendida por Bush.

Esta mañana los legisladores habían rechazado la iniciativa por 63 votos contra 33.

El rechazo a limitar el debate a 30 horas significa que se podrán presentar enmienda tras enmienda lo que lo haría interminable, sin posibilidades de aprobación este año, dijeron fuentes legislativas.

Frente a ese panorama, el líder de la mayoría demócrata, Harry Reid, señaló que estaba "profundamente desilusionado" y anunció que retiraría el proyecto, que entre otras cosas hubiera abierto la puerta a la legalización de más de 12 millones de inmigrantes en EEUU.

Una decepción similar manifestó el grupo de legisladores hispanos del Congreso (caucus).

Sin embargo, Joe Baca, presidente del caucus hispano, indicó que su grupo continuará gestionando la reforma "para asegurar que las familias que buscan una mejor vida no sean separadas por una mala política".

"Esta lucha no ha terminado. Continuaremos luchando por algo que creemos correcto y necesario. Seguiremos promoviendo una reforma migratoria integral", dijo Luis Gutiérrez, presidente del grupo de trabajo del grupo de legisladores hispanos.

Pese al apoyo de Bush, los sectores más liberales y más conservadores se mantuvieron en su oposición: los primeros al considerar que es muy tibio y los segundos porque, según afirmaron, equivaldría a una amnistía para unos 12 millones de inmigrantes indocumentados que se calcula viven en EEUU.

Algunos detractores del proyecto advirtieron de que tenían la intención de presentar nuevas enmiendas y que no se dejarían influir para terminar el debate.

Mitch McConnell, líder de la minoría republicana, afirmó que "apresurar el proceso no beneficia a nadie y pone en peligro el frágil compromiso que ambas partes han trabajado duramente para conseguir".

Sin embargo, el senador demócrata Edward Kennedy dijo que seguiría promoviendo la legislación porque "el problema no va a desaparecer".

Las posibilidades de que el proyecto tuviera algún éxito parecieron desaparecer esta madrugada cuando los legisladores aprobaron por 50 votos a 49 una propuesta de limitar a cinco años la vigencia de un programa de trabajadores temporales.

Ese programa, que concedía permisos de trabajo de dos años renovables hasta un máximo de seis -aunque con la obligatoriedad de regresar al país de origen durante un año para cada renovación-, era una de las innovaciones del pacto migratorio.

Su limitación, después de que el Senado ya redujera hace dos semanas su alcance a sólo 200.000 trabajadores, frente a los 400.000 anuales planteados originalmente, representaba un duro golpe para los defensores del proyecto.

Los legisladores aprobaron también dos enmiendas sobre el idioma inglés.

La primera, presentada por el republicano James Inhofe, hacía del inglés el idioma oficial de Estados Unidos e impide que quienes lo deseen puedan recibir comunicaciones oficiales en otro idioma.

La segunda, del demócrata Ken Salazar, estipulaba que el inglés es el "idioma común" en el país, aunque precisaba que quien lo desee tendría derecho a recibir comunicaciones oficiales en otra lengua.

El plan estancado ahora en el Senado preveía también una vía para legalizar a los inmigrantes ilegales, quienes podrían obtener un visado especial, si actualizaban sus impuestos y pagaban una elevada multa.

Además, el cabeza de familia tendría que regresar a su país de origen en un plazo de ocho años para tramitar la residencia permanente.

El proyecto también altera el sistema para otorgar permisos de residencia en Estados Unidos, que dar preferencia a la educación y al dominio del idioma frente a los lazos familiares, como ocurría hasta ahora.