El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, expresó ayer sorpresa por la necesidad de un intérprete al alemán de los breves comentarios que hizo a la prensa en la localidad báltica de Heiligendamm.

"¿Todo el mundo habla inglés, no?", preguntó el mandatario estadounidense cuando un intérprete alemán comenzó a traducir sus palabras tras su encuentro con la canciller alemana, Angela Merkel.

Una sonriente Merkel le pidió tener "paciencia" y le hizo un gesto para esperar a su lado mientras el intérprete resumía en alemán las palabras del presidente.

"¿Es eso lo que dije?", le preguntó Bush a Merkel en broma una vez que sus declaraciones fueron traducidas. "Casi al 100 por ciento", respondió la canciller, en inglés.

Merkel y otros políticos alemanes han hecho hincapié en la importancia de hablar alemán en las cumbres del G8 y de la Unión Europea, como un esfuerzo por mantener la presencia de su lengua a nivel internacional.

Por el contrario, ministros o líderes de otras naciones como Austria o Finlandia suelen hablar inglés cuando se reúnen con el presidente estadounidense.

Por otra parte, una de las preguntas que más circuló en los entornos de la cumbre de G8, tapando cuestiones más acuciantes, es qué es lo que persigue el presidente ruso Vladimir Putin con su amenaza de volver a dirigir misiles hacia objetivos militares en Europa.

¿Acaso busca una nueva Guerra Fría entre Rusia y EEUU y sus aliados europeos? ¿O es que lo que en realidad busca Putin es movilizar a la opinión pública de su país para que en marzo elija a "su" candidato en las elecciones presidenciales?.

Independientemente de su intención, lo que sí logró el presidente ruso fue alarmar a Europa Occidental y a Estados Unidos, justo en los días previos a la cumbre conjunta del G8 en Heiligendamm.