Estados Unidos abortó ayer un posible pacto en el G8 con metas concretas para la reducción de los gases invernadero causantes del cambio climático, al enfatizar que esos objetivos sólo pueden fijarse en un foro en el que estén presentes China, India y otros grandes contaminadores.

La canciller alemana, Angela Merkel, había presionado hasta el último minuto para conseguir que la Casa Blanca diese su brazo a torcer, pero este miércoles el propio presidente George W. Bush descartó cambiar su posición.

Merkel quería un acuerdo por el que los ocho grandes se comprometieran a no dejar que la temperatura mundial aumente más de dos grados centígrados. Preguntado si aceptaría esa idea, Bush fue tajante: "No. Diré de lo que estoy a favor. Estoy a favor de que nos sentemos y hablemos sobre la forma de avanzar".

Con esas palabras definió la contrapropuesta estadounidense, anunciada por el propio Bush la semana pasada en Washington: reunir a los 15 países más contaminantes para que juntos determinen un límite mundial a las emisiones.

"La meta no puede definirse aquí porque sólo incluiría a los países del G8", subrayó el consejero de Seguridad Nacional norteamericano, Stephen Hadley.

Jim Connaughton, el principal asesor ambiental del presidente de Bush, remarcó: "Estados Unidos podría poner un límite a sus emisiones, junto con Europa, pero si los otros países importantes no forman parte de esa ecuación las industrias nuestras que usan mucha energía se trasladarán a esos otros países".

El objetivo de Merkel

Merkel quería un comunicado del G8 en el que se reflejase un compromiso para que en 2050 las emisiones de los gases que provocan el calentamiento terrestre sean la mitad que el volumen registrado en 1990.

Sin embargo, EEUU tampoco acepta ese objetivo. "Estados Unidos no ha concluido su propio proceso para decidir cuál debería ser la meta a largo plazo, así que en este momento no estamos preparados para adoptar esa propuesta", dijo Connaughton.

Merkel, ex ministra de Medioambiente alemana, ha hecho del cambio climático el tema central de la cumbre, en la que Alemania determina la agenda por ser el país anfitrión.

Pese a las declaraciones estadounidenses, la canciller no pareció frustrada en una comparecencia ante la prensa junto a Bush con el mar Báltico como telón de fondo. "Hay algunas áreas aquí y allá en las que tenemos que seguir trabajando, pero confío en que lleguemos a posiciones conjuntas", dijo Merkel, tras almorzar con Bush en el hotel Gran Kempinski.