La policía llevaba preparándose un año, en una de las mayores operaciones de la historia en Alemania, pero pese a todo ayer se vio desbordada por unos 10.000 manifestantes que lograron llegar hasta la valla de seguridad instalada junto al complejo hotelero donde comenzó la cumbre del G8.

Usando tácticas relativamente simples, dividiéndose en grupos y aprovechando el terreno, las activistas antiglobalización se instalaron en diversos puntos de la verja de 12 kilómetros y 2,50 metros de alto.

Anoche, al tiempo que comenzaba la cumbre en una lujosa finca rural a unos kilómetros de allí, se produjeron enfrentamientos en los que la policía usó cañones de agua y porras para disolver las sentadas que los grupos habían mantenido durante todo el día. Al final los efectivos lograron disolver dos bloqueos de carreteras y detuvieron a 141 personas.

En los disturbios hubo varios heridos. En uno de los incidentes una decena de encapuchados atacó a una persona. Al parecer se trataba de un policía que se encontraba entre los manifestantes vestido como ellos. El hombre fue rescatado por el servicio de emergencia de los propios manifestantes.

Aunque fuentes policiales desmintieron haber perdido el control de la situación, el periódico Hamburger Abendblatt, en su edición de hoy, señala que han sido pedidos más refuerzos para sumarse a los 16.000 agentes que custodian la cumbre del G8, porque están al borde de un colapso de personal.

La valla no fue traspasada en ningún momento, informó la policía. En torno a la verja metálica y con alambre de espino estaban prohibidas las concentraciones.

Los antiglobalización consiguieron asimismo bloquear temporalmente diversas rutas de acceso a la cumbre, como un pequeño ferrocarril llamado "Molly".

Ese ferrocarril es el único medio de locomoción que tienen los periodistas para llegar al lugar de reunión de los líderes. A causa de ello, la prensa acreditada tuvo que recurrir a la ayuda de seis lanchas rápidas del Ejército alemán para ser llevada a una rueda de prensa del presidente de la Comisión de la UE, José Manuel Barroso.