El presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abás, advirtió ayer que los palestinos se encuentran al borde de una guerra civil y que el actual gobierno de unidad entre Hamas y Al Fatah es la última oportunidad que tienen para salvarse de esa catástrofe.

"La guerra civil -expresión que ayer empleó por primera vez - sería incluso peor que la ocupación", dijo Abás en un discurso televisado con motivo del cuadragésimo aniversario de la Guerra de los Seis Días, en la que Israel ocupó Cisjordania, Gaza y Jerusalén oriental o "árabe". El presidente palestino hacía así referencia a las luchas intestinas, sobre todo entre facciones armadas de los islamistas de Hamas y las suyas del movimiento nacionalista Al Fatah en la franja autónoma de Gaza, que controla desde la retirada israelí en 2005.

El Centro Palestino de Derechos Humanos (CPDH) denunció ayer que desde el viernes pasado, en enfrentamientos también libran entre sí clanes familiares armados de Gaza, murió un joven palestino y otras seis personas, entre estas dos niños, resultaron heridas.

"La ocupación de Cisjordania, Gaza y partes de Jerusalén por Israel fue un día negro para los palestinos, que pagaron un alto precio por la derrota" en esa contienda de 1967, dijo el presidente.

También expresó su voluntad "de poner fin a estas consecuencias y al conflicto con Israel" para poder alcanzar el sueño del pueblo, el establecimiento de un Estado palestino independiente.

Pero para ello, agregó, "hay que apoyar al gobierno de unidad nacional, porque esta es la última oportunidad que tenemos para trabajar juntos", manifestó aludiendo al que formaron Al Fatah y Hamás después de protagonizar sangrientos choques en Gaza en mayo último. Las milicias de los dos movimientos y efectivos de los organismos de seguridad de la ANP, leales a Abás, y de Hamas, que encabeza el actual Gobierno palestino, causaron más de cincuenta muertos entre milicianos y civiles de Gaza aún después de formar en marzo pasado un gabinete de unidad para superar sus rivalidades por el poder. Una cifra que casi iguala a los abatidos por las tropas israelíes.

En este orden de cosas y por lo que respecta al asedio del Ejército libanés contra dos campos de refugiados palestinos desde hace dos semanas, una calma tensa se apoderó ayer de estos territorios tras el atentado del lunes en Beirut.