Los presos salieron a primera hora de la cárcel Normandía en Chiquinquirá, localidad a 140 kilómetros al norte de Bogotá, a bordo de tres autobuses con destino a la capital colombiana.

Los responsables del traslado explicaron a la prensa que los excarcelables abordarán en Bogotá un avión militar que los llevará hacia una base de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC) cercana a Chicoral, caserío rural de la población Espinal, en el que está situado el centro civil que los acogerá.

Con esta evacuación, el gobierno puso en marcha la segunda fase del programa de puesta en libertad de rebeldes presos, que comenzó el pasado viernes con la concentración de los admitidos en el plan de excarcelación en Normandía.

Chicoral será el último lugar de paso de estos guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que permanecerán allí mientras el Ejecutivo formaliza el indulto con el que serán beneficiados, gestión que puede tardar algunas semanas.

La evacuación, que seguirá en los próximos días, empezó un día después de que los elegidos se comprometieran de forma pública a no retomar las armas ni a delinquir.

Unos 180 insurgentes recibirán este beneficio, según lo previó anoche el presidente Uribe en una alocución por cadena de radio y televisión en la que explicó las razones que lo llevaron a ordenar excarcelaciones.

Uribe ratificó que se trata de un gesto humanitario unilateral para favorecer la puesta en libertad de las 56 personas que las FARC mantienen secuestradas con fines de canje por guerrilleros presos, entre ellas la colombo-francesa Íngrid Betancourt.

El gobernante también ofreció detalles de la liberación de Rodrigo Granda, conocido con el alias de "Canciller" y quien el lunes fue trasladado de una cárcel del centro del país en la que purgaba una pena de casi seis años de prisión a la sede de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) en Bogotá.

Granda podrá ejercer como "gestor de paz", según indicó Uribe, quien explicó que la salida de la cárcel del más prominente preso de las FARC se derivó de una solicitud del presidente francés, Nicolas Sarkozy, quien aboga por la liberación de Betancourt.