El programa de excarcelación condicionada de presos de las FARC, puesto en marcha por el Gobierno colombiano, no será respondido de forma recíproca por la guerrilla, que lo ha calificado de "farsa" y "demagógico".

Esa iniciativa "nada tiene que ver con un canje, que será el resultado de acuerdos entre el Estado y la insurgencia revolucionaria", afirmaron las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en un comunicado divulgado ayer por internet.

La postura de los rebeldes fue de inmediato desestimada por el gobierno de Álvaro Uribe, que el pasado viernes comenzó el traslado de presos a la cárcel de paso de Normandía, que ya acoge a unos 200 para el programa. "El presidente ha dejado muy en claro que esto no es un intercambio humanitario", aclaró hoy a la prensa el viceministro de Justicia, Guillermo Reyes, desde ese presidio en Chiquinquirá, unos 140 kilómetros al norte de Bogotá.

El viceministro dijo que la excarcelación "es un acto de buena voluntad del presidente de la República, del Gobierno de Colombia hacia este grupo guerrillero, de demostrar a los colombianos que se está avanzando en los caminos de paz, que hay que enviar este mensaje, que es muy importante, a la comunidad internacional".

Es un "primer mensaje", que le competía al Ejecutivo, y se va a cumplir, "indiferentemente" de presiones, dijo Reyes, y subrayó que "por más que las FARC digan que no están de acuerdo y que no aceptan este intercambio, hay que enviar los mensajes de paz".

Excarcelar a rebeldes, puntualizó, "ha sido una decisión tomada por el presidente, ése ha sido su compromiso y el presidente ha sido fiel a su palabra".

En su comunicado, divulgado por la Agencia de Noticias Nueva Colombia, con sede en Estocolmo, las FARC consideraron que el plan de Uribe es una "farsa" que implica "otro engaño a los familiares y amigos de los prisioneros de ambas partes". Los "prisioneros" son los 56 secuestrados por las FARC con fines de canje, entre ellos la colombo-francesa Íngrid Betancourt, quien fue candidata a la Presidencia, y tres estadounidenses, y los más de medio millar de rebeldes presos, sobre los cuales esta guerrilla exige la negociación de un acuerdo de intercambio humanitario, en una zona desmilitarizada.