Tres días antes del inicio de la cumbre en Rostock de los ocho países más ricos del mundo agrupados bajo el apócrifo de G8, parece evidente que la lucha contra el cambio climático será uno de los puntos fuertes del enclave intergubernamental.

Precisamente ayer, la canciller alemana y presidenta de turno del G8, Angela Merkel, junto al primer ministro británico, Tony Blair, abrieron el fuego subrayando la necesidad de enmarcar la lucha contra el deterioro del medio ambiente en el proceso de la ONU, pero al mismo tiempo celebraron como un progreso las propuestas de EEEU al respecto.

En una breve rueda de prensa celebrada antes de una reunión preparatoria de la cita del miércoles, Merkel y Blair evitaron criticar la nueva iniciativa planteada por el presidente de EEUU, George Bush, de entablar un diálogo entre los principales emisores, y destacaron sus aspectos positivos.

Así, Merkel habló de una iniciativa "interesante" que permitirá "debates interesantes" y "progresos" en los debates sobre el clima que se celebrarán en la cumbre de los siete países más industrializados y Rusia la semana próxima en Heiligendamm, en la costa báltica alemana.

"La propuesta es bienvenida, siempre y cuando acabe siendo parte de un proceso de la ONU", subrayó Merkel, mientras que Blair insistió en que no debe haber lugar a dudas de que la protección del clima debe ser un objetivo que forme parte de un acuerdo internacional, que incluya a todas las naciones, y sustituya al protocolo de Kioto.

Preguntado si no había sido poco crítico con respecto a la propuesta estadounidense, el primer ministro señaló que lo importante es que Washington, que no ratificó el Protocolo de Kioto, que vence en 2012, entretanto esté aceptando la necesidad de fijar unos objetivos y de hacerlo a escala internacional. "Hace tres años no estábamos tan lejos", añadió.

Merkel reconoció que todavía hay un camino largo por recorrer y afirmó que para ella la cumbre de Heiligenadmm será un éxito si se consiguen algunos avances, y, por ejemplo, existe un consenso sobre la necesidad de llegar a un acuerdo post-Kioto y se acepte la importancia de fijar objetivos de reducción de emisiones. "Esto es algo sobre lo que todavía luchamos en el documento final", dijo.

Ambos resaltaron la necesidad de avanzar en la ayuda a África y, según recalcó Blair, de dar "contenidos concretos" a las promesas formuladas en la cumbre de Gleneagles hace dos años, especialmente en materia de educación y salud.

Merkel reiteró que su gobierno ha decidido elevar la ayuda a África en 750 millones de euros a partir del próximo año, con lo que el erario del ministerio de Cooperación registrará el mayor aumento porcentual de todos los presupuestos generales del Estado alemán.

Con esta medida, Berlín quiere lanzar desde Heiligendamm el mensaje de que cumplirá con su compromiso de elevar la ayuda al desarrollo al 0,7 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) hasta el año 2015. Actualmente el porcentaje es del 0,36.

Otro de los líderes que participarán en la cita y que han alzado su voz contra el cambio climático fue el primer ministro italiano, Romano Prodi. El mandatario transalpino se mostró ayer esperanzado de que en la cumbre se logre un acuerdo para poner en marcha medidas obligatorias y de carácter cuantitativo para luchar contra este fenómeno.

Prodi, en una entrevista con varios medios de comunicación franceses, destacó que los europeos deben "subrayar de nuevo que hace falta una política global sobre el problema global del clima" frente a las reticencias de Estados Unidos a comprometerse. "Espero que vamos a resolver" las divergencias entre europeos y estadounidenses para tomar "decisiones obligatorias y de carácter cuantitativo", señaló.

Reconoció que el Protocolo de Kioto, que no ha sido ratificado por Washington, y que establece objetivos de reducción de las emisiones contaminantes hasta el horizonte de 2012 "no es perfecto" y que "hay problemas técnicos" pero al mismo tiempo "es la primera vez que se ha dicho ´los problemas globales hay que resolverlos a nivel global".

En este sentido, el presidente Bush aprovechará su paso por Europa para explicar las medidas medioambientales propuestas por su Gobierno al tiempo que buscará aliados a su proyecto de escudo antimisiles. En este sentido, el actual inquilino de la Casa Blanca saldrá hoy hacia Praga en la primera parada de su gira por el Viejo Continente dar una señal de que su país no renuncia a levantar un escudo anti-misiles en Europa del Este, pese a las protestas de Rusia y el Gobierno de Vladimir Putin.