Al menos 110 personas han muerto en el campo de refugiados de Nahar al Bared, en el norte del Líbano, desde que el Ejército comenzó su ofensiva contra los milicianos del grupo radical suní Fatah al Islam hace dos semanas.

Según informó ayer la agencia de noticias de Naciones Unidas IRIN, 44 militares han perdido la vida, al igual que 20 civiles y otros 35 combatientes de Fatah al Islam.

Sin embargo, la cifra podría ser aún mayor dadas las extremas dificultades a la que están sometidas las agencias humanitarias para acceder al interior del campo.

El Ejército libanés recrudeció al caer la noche de ayer los bombardeos contra los edificios en los que se esconden los extremistas, después de una jornada que había sido levemente más tranquila que las dos anteriores.

Las organizaciones de ayuda han dado la voz de alarma ante la situación de la mayor parte de los 7.000 refugiados que aún permanecen en el campo.