El objetivo de "alejar" de Francia a 25.000 inmigrantes ilegales en 2007 ha sido confirmado por el titular del nuevo Ministerio de Inmigración e Identidad Nacional, Brice Hortefeux. "Nos mantendremos muy firmes", afirmó. "Los extranjeros indocumentados" no tienen vocación de permanecer en Francia, sino de ser devueltos, añadió.