La Unión Europea y Serbia pusieron ayer de manifiesto sus diferencias respecto al futuro estatus del Kosovo, mientras la Comisión Europea anunciaba que reanudará las negociaciones con Belgrado para alcanzar un Acuerdo de Estabilización y Asociación.

La canciller alemana y presidenta de turno de la UE, Angela Merkel, y el presidente serbio, Boris Tadic, señalaron ayer viernes, tras una reunión en Berlín, que persisten las diferencias de opinión respecto a Kosovo.

Tadic subrayó que para su país es "totalmente inaceptable" el plan elaborado por el mediador de la ONU Martti Ahtisaari, que propugna la independencia, bajo tutela internacional, de la provincia serbia de mayoría albanesa.

Pese a las diferencias, Tadic señaló que, a su juicio, todavía hay "margen de negociación para un compromiso", que podría consistir en un una solución que englobara a todos los Balcanes, añadió Tadic, sin entrar en más detalles.

La UE rechaza "canjes"

Merkel, por su parte, rechazó propuestas de Estados Unidos de incorporar a Serbia a la UE a cambio de que Belgrado acepte la independencia de su provincia, y aseguró que no habrá ningún tipo de "canjes", en palabras de la presidenta.

En la reunión participó también el comisario europeo para la Ampliación, Oli Rehn, quien anunció que la Comisión Europea retomará las negociaciones con Serbia para alcanzar un Acuerdo de Estabilización y Asociación, al considerar que Belgrado ha demostrado "un claro compromiso" de colaborar la Justicia internacional.

Por otra parte, el jueves fue detenido en Bosnia, cerca de la frontera con Serbia, el ex general serbobosnio Zdravko Tolimir, acusado por la Fiscalía del Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia (TPIY), con sede en La Haya, de ser uno de los responsables de la matanza de Srebrenica, ocurrida en 1995.