El Ejército libanés y el grupo radical suní Fatah al Islam reanudaron ayer los combates en el campo de refugiados palestinos de Nahar al Bared, cerca de la ciudad septentrional de Trípoli, mientras aumenta el despliegue militar en sus alrededores.

Según fuentes policiales, los combates estallaron después de una noche de choques intermitentes y tras el ataque ayer por la mañana de francotiradores de Fatah al Islam contra posiciones militares en el perímetro del campamento.

Los enfrentamientos y bombardeos militares, que han causado heridas a dos civiles cerca del campamento y que continúan hasta ahora, han ido acompañados de un reforzamiento de la presencia militar alrededor de la población.

Ante lo que podrían ser los preparativos de una gran ofensiva, el Ejército ha pedido a periodistas y habitantes de las proximidades que abandonen la zona por su propia seguridad.

Todavía se pueden observar varias columnas de denso humo negro que se elevan de los lugares bombardeados, donde están atrincherados los combatientes de Fatah al Islam, presuntamente vinculados a la red terrorista Al Qaeda, que cambian continuamente de posición, según indicaron varios medios libaneses.

"Los bombardeos están siendo selectivos para evitar alcanzar a los civiles", aseguraron las Fuerzas Armadas libanesas en un comunicado.

Las autoridades aseguran que en el campamento quedan entre 3.000 y 8.000 refugiados del total de 40.000 que lo habitaban y que los combatientes los mantienen como rehenes para evitar un asalto.

Los combates de ayer son los más violentos desde la instauración de la tregua, hace diez días, y al parecer han causado al menos doce muertos entre las filas de Fatah al Islam. Entretanto, los contactos entre el gobierno libanés y las organizaciones palestinas prosiguen para tratar de encontrar una solución a la crisis.

Rendirse

El Gobierno de Fuad Siniora y el Ejército insisten en que los milicianos de ese grupo radical tienen que rendirse a las autoridades para ser juzgados por la muerte de 35 soldados en los enfrentamientos que comenzaron hace dos semanas. "El Ejército está determinado a detener y a juzgar a aquellos que agredieron a las tropas, a los ciudadanos libaneses y a los refugiados palestinos", afirmó el general Michel Sleiman, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas.