De acuerdo con estas informaciones, las tropas libanesas han logrado tomar el control total de la playa, salvo el de dos posiciones, y de algunas calles del campamento, donde en estos momentos se libran combates cuerpo a cuerpo.

La ofensiva de esta mañana es la continuación de la que ayer lanzaron las fuerzas armadas libanesas ante una resistencia que se ha mostrado dispuesta a combatir "hasta la última gota de sangre", aunque esta noche transcurrió en relativa calma.

En los intensos combates de ayer murieron al menos 19 personas, tres de ellas soldados, según el periódico libanés L´Orient le Jour, aunque fuentes militares únicamente confirmaron a Efe la muerte de dos uniformados.

Las columnas de humo y el ruido de los cañones, que habían ido a menos en los último días después de los intensos enfrentamientos iniciales de hace dos semanas, vuelven a sentirse en toda la vecina localidad de Trípoli, la mayor ciudad septentrional del país.

El Ejército bombardea desde las entradas norte y sur del campamento, además desde posiciones en las colinas que se encuentran al este de Nahar al Bared, de donde es lanzada la mayoría de los disparos de cañón.

En estos momentos, una de las principales preocupaciones se concentra en los refugiados que todavía permanecen en el campo (entre 4.000 y 6.000 según las fuentes) y que habrían sido retenidos como rehenes para impedir el asalto definitivo a las posiciones de Fatah al Islam.

Los enfrentamientos entre los milicianos suníes, presuntamente vinculados con la red terrorista Al Qaeda, y las tropas libanesas alcanzan ya las dos semanas, sin que hasta el momento el Ejército haya conseguido doblegar su resistencia.

Según varios medios libaneses, miembros del también grupo radical suní Yund al Sham, lanzaron anoche una granada contra un puesto militar situado en el perímetro del campamento de refugiados palestinos de Ein al Helo, el más grande de Líbano, y situado en las afueras de la ciudad meridional de Sidón, sin que se produjeran víctimas.