"La nueva variante del proyecto de resolución sobre Kosovo sigue sin satisfacer a Rusia. Esperamos que el trabajo continúe", declaró a la agencia Interfax el portavoz de la Cancillería rusa, Mijaíl Kamínin.

El portavoz reiteró que Rusia aboga por "continuar las conversaciones para hallar una solución que satisfaga a ambas partes", los serbios y los albano-kosovares.

El nuevo borrador distribuido ayer en la ONU presenta cambios menores respecto al anterior, pero intenta abordar las reservas que mantiene Rusia, que amenaza con el veto, por considerar que las negociaciones deben continuar entre las partes, Belgrado y Pristina, hasta que alcancen un acuerdo.

"Esta versión actualizada no ha cambiado nada nuestras objeciones. Debemos continuar los esfuerzos para encontrar una solución mutuamente aceptable para el futuro de Kosovo", señaló ayer el embajador de Rusia ante la ONU, Vitaly Churkin.

El jefe de la diplomacia rusa, Serguei Lavrov, rechazó el jueves someterse a las presiones de sus colegas del grupo de los siete países más industrializados y Rusia (G8) de sacar adelante una resolución sobre Kosovo en el Consejo de Seguridad de la ONU.

"Kosovo puede ser el último problema de los Balcanes, pero también el primero de otros problemas. Rusia no asumirá esa responsabilidad", dijo Lavrov, quien añadió que Moscú espera no tener que recurrir a su derecho al veto en el Consejo de Seguridad.

Rusia sostiene que el estatus de Kosovo, con un 90 por ciento de población albanesa, no puede ser decidido en contra de la voluntad de Serbia, que ha rechazado el plan elaborado por el mediador Martti Ahtisaari, que prevé una independencia bajo control internacional.