El Consejo de Seguridad adoptó ayer por unanimidad una resolución en la que presiona a Siria para que colabore en la investigación de la ONU sobre el asesinato del ex primer ministro libanés, Rafic Hariri.

La medida fue adoptada por unanimidad en una reunión ministerial, en la que participaron la secretaria de Estado estadounidense, Condolezza Rice, y una decena de ministros de Exteriores de los quince países que integran el Consejo de Seguridad.

Los miembros del Consejo trabajaron durante todo el fin de semana para tratar de llegar a un consenso sobre la resolución, tras la oposición inicial de países como Rusia, tradicional aliado de Siria, China y Argelia.

En el último momento, EEUU, Francia y el Reino Unido, que patrocinan la resolución, hicieron algunas concesiones y modificaron los párrafos que hacen referencia a la amenaza de imponer sanciones económicas a Siria si no cumple con lo estipulado en el documento.

Aún así, se deja abierta la posibilidad de imponer "medidas adicionales" si las autoridades sirias no colaboran con la investigación de la ONU.

El proyecto de resolución exige al gobierno de Damasco la cooperación "plena e incondicional" en la investigación del asesinato de Hariri, fallecido el pasado 14 de febrero en un atentado en el que murieron 20 personas más.

La resolución exige a Siria que detenga a cualquier persona que la ONU considere sospechoso, y además que permita que la Comisión investigadora los pueda interrogar en las circunstancias y lugar que considere pertinente.

El último informe de la Comisión investigadora de la ONU, encabezada por el fiscal alemán Detlev Mehlis, reveló que varios altos funcionarios sirios y libaneses están implicados en el magnicidio. Entre ellos familiares del presidente sirio, Bashar Al- Assad.