El ministerio iraquí de Interior confirmó ayer que 30 milicianos del Ejército del Mahdi, la milicia controlada por el clérigo chií Muqtada al-Sadr, murieron en el enfrentamiento del jueves con insurgentes suníes. El incidente, inusual hasta la fecha en Irak, tuvo lugar en Nahrawan, una localidad de mayoría chií situada en el denominado ´triángulo suní´, corazón de los rebeldes. En un principio se había informado de la muerte de 17 milicianos, que al parecer habían caído en una trampa tendida por los insurgentes y que se vieron obligados a pedir la ayuda de la Policía iraquí.