El secretario general de la ONU, Kofi Annan, condenó ayer el atentado suicida palestino en la ciudad israelí de Hedera en el que cinco israelíes murieron y veintiocho resultaron heridos, al tiempo que pidió el cese de la violencia en la zona. Annan aseguró a través de un comunicado sentirse horrorizado por el atentado y transmitió sus condolencias a los familiares de las víctimas. Tras pedir el fin inmediato de los actos violentos que tienen lugar en la zona, defendió que existe "una oportunidad para hacer frente al largo conflicto que mantienen palestinos e israelíes", para lo que "deben prevalecer las fuerzas de la moderación y la negociación".

También el presidente palestino, Mahmud Abás condenó el atentado suicida perpetrado en la ciudad de Hedera que "daña los intereses de los palestinos", según un comunicado. "El presidente está enfurecido y condena el atentado suicida en Hedera".

El atentado, dice el comunicado del presidente de la Autoridad Nacional Palestina, "daña los intereses palestinos y puede ampliar el ciclo de violencia, caos, extremismo y derramamiento de sangre". Agrega la nota que "a nadie le está permitido tomar la justicia por su mano".