Masako, la esposa de Naruhito, se recupera de una depresión causada por el rígido protocolo imperial y la exigencia de que debía ofrecer un heredero varón para que se perpetúe la sucesión al trono.

Tras ocho años de espera y un aborto natural Masako se quedó embarazada y en diciembre de 2001 trajo al mundo a una niña, Aiko, por el momento la única descendiente del matrimonio.

La ex diplomática graduada en Harvard se convirtió tras su boda, en 1993, en el centro de las intrigas palaciegas y las pugnas entre los tradicionalistas y los partidarios de imprimir una reforma a los vetustos cánones de la Casa Imperial nipona.

Tales enfrentamientos podrían ver su fin el año próximo, si se plasma la reforma de la ley imperial y la balanza de la sucesión se inclina hacia las mujeres en el trono del Sol Naciente.