Saad Hariri, el hijo del ex primer ministro libanés asesinado Rafic Hariri, pidió ayer que un tribunal internacional juzgue a los sospechosos por el asesinato de su padre, el pasado febrero.

Hariri, que leyó un comunicado desde la ciudad saudí de Yeda transmitido por las televisiones árabes, hizo estas declaraciones un día después de que se divulguen las conclusiones preliminares del comité internacional que investiga el asesinato, y que señalan a altos cargos de la seguridad libanesa y siria como sospechosos.

"El primer paso para revelar la verdad y lograr la justicia es tener el apoyo de la comunidad internacional y árabe, y llevar el caso a un tribunal internacional que castigue a los culpables", dijo Hariri.

Saad Hariri, que se ha lanzado a la política y ahora encabeza un importante grupo parlamentario, pidió a todos los dirigentes religiosos y políticos que se unan para conseguir la democracia en su país.

Hariri destacó que el "informe Mehlis" sobre el asesinato de su padre presenta entre sus principales resultados "la caída del sistema de seguridad del Estado (libanés) y la detención en la cárcel de varios de sus símbolos", en alusión a los cuatro altos cargos libaneses detenidos desde hace meses por su implicación.

"No pedimos la venganza, sino la justicia, que debe seguir su curso", añadió Saad Hariri, que lanzó un mensaje de fraternidad al pueblo sirio, que "seguirá siendo un pueblo hermano y querido", en una velada alusión a que no quiere mezclar al pueblo sirio con el régimen que lo gobierna.