El influyente titular del "trono" de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes de EEUU, Tom DeLay, se sentó hoy en el banquillo de los acusados para responder de los delitos de conspiración y lavado de dinero. Fue una comparecencia muy corta en un tribunal de Austin (Texas), a la que acudió acompañado de su esposa, relajado y sonriente. Todo terminó en menos de cinco minutos, durante los que no tuvo que testificar ni declararse culpable o inocente porque sus abogados solicitaron un cambio de juez, argumentando que el magistrado asignado, Bob Perkins, es demócrata y que, por lo tanto, no se puede garantizar un juicio justo.

Su abogado, Dick DeGuerin, basó la petición en el hecho de que Perkins donó fondos a la organización liberal MoveOn.org que, según el letrado, está vendiendo camisetas con la foto que se le tomó el jueves a DeLay para hacer su ficha policial y que ayer aparecía publicada en los medios de todo el país.

Sin embargo, los responsables de dicha organización lo han negado inmediatamente en una declaración en la que aseguran que "o DeGuerin tiene mala información o mintió en el tribunal".

Más que una comparecencia judicial, la audiencia fue una especie de refriega política que el propio DeLay continuó en cuanto abandonó el edificio judicial.

El acusado, que se vio obligado a dejar su poderoso puesto en la Cámara de Representantes, al menos de forma temporal, reiteró una vez más que es inocente, que saldrá exonerado de todo esto y que volverá a ser quien era. Insistió en que es víctima de una venganza política de los demócratas. "He sido acusado por derrotar a los demócratas", declaró desafiante el ahora ex líder de los legisladores republicanos y amigo personal del presidente George W. Bush.