Siria ha calificado de "parcial y alejado de la realidad" el "informe Mehlis" que involucra a altos oficiales sirios y libaneses en el atentado contra Rafic Hariri, mientras que en Líbano se empieza a pedir la dimisión del presidente libanés, Emile Lahud.

En Damasco el ambiente era ayer de absoluta tranquilidad en con las calles casi vacías y la gente dirigiéndose en masa a las mezquitas, como es habitual.

Aunque oficialmente se guarda silencio ante un informe que afirma que "hay evidencias que señalan tanto a funcionarios libaneses como sirios que están involucrados en ese acto terrorista", el ministro sirio de Información, Mehdi Dajlalah, ha salido personalmente a la palestra para descalificar estas conclusiones. "Parcial, politizado y alejado de la realidad", dijo Dajlalah y añadió que las conclusiones de un "informe sin pruebas" se han basado en "una serie de acusaciones de testigos conocidos por su hostilidad a Siria".

Además, Dajlahah atribuyó el informe al castigo de algunos países por la postura de su Gobierno "contraria a la guerra y la ocupación en la región", en referencia a Irak y los territorios palestinos.

En Beirut, el informe sí que ha merecido las primeras páginas de todos los diarios. El presidente libanés, Emile Lahud, se apresuró a negar la veracidad de un párrafo del informe que le implica: según la comisión, Lahud recibió en su móvil, pocos minutos antes del atentado, una llamada de uno de los principales sospechosos, Ahmed Abdel-Al, miembro de un grupo radical islámico conectado son Siria.