Lewis Scooter Libby, el jefe de gabinete del vicepresidente de EEUU, Dick Cheney, está ganando un incómodo protagonismo a medida que la pesquisa sobre la filtración del nombre de una espía de la CIA entra en su recta final.

La creciente atención sobre Libby parece desviar del ojo del huracán a Karl Rove, mano derecha del presidente de EEUU, George W. Bush, en el caso que pretende aclarar si alguien en la Casa Blanca reveló a la prensa la identidad de una agente clandestina.

Antes de que el estallido del escándalo ´Valerie Plame´ lo obligase a la salida forzosa del anonimato, Libby era conocido en los círculos políticos de la capital estadounidense por su discreción y sus respuestas vagas.

Pero a medida que el fiscal Patrick Fitzgerald estrecha el cerco sobre la Casa Blanca, todo parece apuntar a Libby, de 55 años.

Se prevé que Fitzgerald anuncie en cualquier momento su veredicto en el caso Plame. Bush dijo que tratará de evitar el "ruido de fondo" de las investigaciones criminales en marcha y otros problemas políticos a los que se enfrenta el Partido Republicano para concentrarse en las necesidades del país.

Plame es la esposa de Joseph Wilson, el ex diplomático que acusó a EEUU de manipular la información de inteligencia para justificar la invasión de Irak. Su nombre apareció publicado por primera vez en una columna del periodista Robert Novak en julio de 2003, justo después de que Wilson criticase abiertamente a la administración Bush en las páginas editoriales del rotativo The New York Times.