Los candidatos cercanos al presidente argentino, Néstor Kirchner, ganarán las elecciones legislativas del domingo en Argentina, pero esto no bastará al Gobierno para controlar la Cámara de Diputados.

Para los encuestadores Graciela Romer y Roberto Bacman, los sondeos vaticinaban ayer que el oficialismo quedará con 90-100 escaños, cuando son necesarios 129 para controlar la Cámara, integrada por 257 diputados.

Para el politólogo Rosendo Fraga, las seguidores del jefe del Estado pasarán a tener entre 80 y 90 escaños, resultado que de todos modos supone una "clara victoria".

Estas previsiones se basan en sondeos, que dicen que el sector peronista que lidera Kirchner se impondrá a los seguidores de su antecesor, Eduardo Duhalde, en la provincia de Buenos Aires, que reúne al 40 por ciento del padrón electoral y es tradicional bastión del Partido Justicialista.

En la provincia de Buenos Aires, las encuestas dan una ventaja de al menos 20 por ciento del Frente para la Victoria que en ese distrito lidera la primera dama Cristina Fernández de Kirchner, quien disputa una banca de senadora a Hilda González, esposa de Duhalde.

Salvo en la capital argentina, donde muestran una reñida lucha entre fuerzas de centroizquierda y conservadoras con el oficialismo en tercer lugar, los sondeos resultan claramente favorables a las fuerzas aliadas al Gobierno.

Ausencia de partidos

Los expertos destacan que estos comicios estarán marcados por la ausencia de partidos o coaliciones nacionales a causa de la crisis de las fuerzas políticas, por lo que el resultado del domingo dará lugar a diferentes interpretaciones.

El Frente para la Victoria de Kirchner, que no lleva los tradicionales emblemas peronistas, participará con listas propias en 15 de los 24 distritos argentinos, lo que muestra "la particular situación" del partido de Gobierno, comentó Rosendo Fraga.

El Partido Justicialista participará como tal en sólo ocho provincias y hay cinco en los que los peronistas acudirán con listas que no llevan ni el nombre de esa fuerza ni el del frente que lidera Kirchner.

Esta fragmentación es el resultado de distintos tipos de alianzas y la presencia de sectores peronistas neutrales en la disputa entre el jefe del Estado y Duhalde, quien gobernó entre 2002 y 2003.

"El oficialismo ganará claramente como primera minoría tanto en el ámbito nacional como en la provincia de Buenos Aires, pero sin duda habrá una pugna por imponer interpretaciones diferentes sobre un resultado que en sí mismo será de lectura compleja", puntualizó Fraga.