Bagdad se ha blindado para el comienzo hoy del juicio contra el depuesto dictador iraquí, Sadam Husein, el primero de una larga serie de procesos a los que se tendrá que enfrentar la cúpula del anterior régimen de Irak.

Decenas de puestos de control del ministerio de Interior y del Ejercito iraquí han sido instalados en las calles de Bagdad, en especial en las inmediaciones del Tribunal Especial encargado del proceso, en el oeste de la capital.

Además de Sadam, siete de sus lugartenientes, incluido el ex vicepresidente Taha Yasin Ramadan, se sentarán en el banquillo de los acusados por el asesinato de 143 chiíes, tras el atentado fallido contra el antiguo presidente registrado en Duyail, al norte de Bagdad, en julio de 1982.

Sadam Husein comparecerá ante un tribunal especial de cinco magistrados, al que llegará procedente del centro de detención de Radwaniya, próximo al aeropuerto internacional de Bagdad, donde se encuentra detenido bajo vigilancia estadounidense.

El jefe del tribunal investigador, Raid Jouhi, señaló que se desconoce si la fiscalía solicitará la pena de muerte para Sadam y sus colaboradores y apuntó que la decisión se tomará al final del proceso.

En el centro de Bagdad

Entre los otros jerarcas que comparecerán ante la Justicia figuran Barzan Ibrahim al Hasan, hermanastro de Sadam y antiguo director de los servicios de inteligencia; y Awad Hamad al Bandar, ex jefe de los tribunales revolucionarios.

El juicio se llevará a cabo en un edificio situado en las inmediaciones del monumento al soldado desconocido, en el centro de Bagdad, donde en tiempos pasados se celebraban las paradas militares del régimen.

Un grupo de abogados extranjeros, integrantes del "Comité de Defensa de Sadam", que se espera que asistan a la sesión, han subrayado que el Tribunal especial es ilegítimo, por lo que el juicio es también ilegítimo.

El proceso contra Sadam es el segundo que se efectúa en Irak contra un ex presidente iraquí, ya que en 1963 compareció ante un juicio similar el también derrocado presidente iraquí Abdel Karim Kasem, que fue condenado a muerte por un tribunal revolucionario en la sede de la Radio y la Televisión.

Kasem fue ejecutado por un pelotón de soldados después de que se rechazase una demanda de apelación.

El juicio contra el derrocado presidente iraquí ha copado la portada de la mayoría de los periódicos del país y muchos observadores lo presentan como un punto de inflexión para el nuevo Irak.