Literalmente hasta el último minuto se regateó, discutió y retocó. Cuando el pasado sábado millones de iraquíes marcaban la casilla del ´sí´ o del ´no´ debajo de la pregunta ´¿Aprueba usted el borrador de Constitución para Irak?´, no podían tener claro del todo a qué proyecto estaban dando o negando realmente su bendición. Las últimas pinceladas se llevaron a cabo tan tarde, que ya no se vieron reflejadas en los folletos con el texto constitucional repartidos ya entre millones de iraquíes.

En la enconada disputa entre chiítas y kurdos en un lado y sunitas en el otro, lo que se discutía no era menos que lo siguiente: ¿Cuán iraquí puede ser? Los kurdos, una comunidad con una característica nacional distintiva, que mentalmente hace mucho que se despidió de un Irak árabe, abogaban por una federación flexible.

Los chiítas, que al igual que los kurdos sufrieron bajo el brutal gobierno del dictador sunita Sadam Husein, ejercían presión con sus exigencias sobre el proceso de elaboración de la Constitución: también ellos reclaman ahora para sus regiones el derecho a la independencia e incluso a la disposición de los recursos petroleros.

Los sunitas, cuyas regiones no cuentan con recursos naturales, se alarmaron. Al principio, los sunitas habían sido ignorados por chiítas y kurdos durante las negociaciones para la Constitución.

Finalmente se habló de forma tanto más intensiva con ellos, sobre todo por la presión de la embajada estadounidense y la misión de Naciones Unidas. La concesión más importante: todo vuelve a quedar abierto. La Constitución puede ser modificada nuevamante y su carácter federal, limitado. Al menos en teoría.

Tras las elecciones parlamentarias en diciembre, en las que -a diferencia de los comicios el pasado enero para un Parlamento de transición- participarán los sunitas, se creará una nueva comisión constituciónal con el fin de elaborar las propuestas de reforma del texto.

Sin embargo, continúa siendo dudoso si se impondrán los deseos sunitas de un mayor peso del estado central iraquí debido a la aún esperada resistencia de chiitas y kurdos contra una fuerte concentración de poder en la capital Bagdad.