Diez empleados de la Comisión Electoral Suprema iraquí fueron secuestrados ayer en dos puntos de la provincia de Al Anbar, afirmaron en conferencia de prensa miembros de la misma comisión.

Los secuestros tuvieron lugar en Jalidiya y Al Yazira, ambas en la provincia de Al Anbar, en el extremo oeste de Irak, según dijo una de las integrantes de la comisión identificada como Hamdiya.

Otra de las acciones de la insurgencia fue el saboteamiento en la madrugada del viernes de la red eléctrica y de agua de Bagdad, que dejó a la capital iraquí en la oscuridad durante varias horas.

Pese a todas las medidas previstas por el Gobierno para incrementar la seguridad, se ha producido al menos una docena de ataques contra centros de voto, en los que solo una persona ha muerto, mientras que los otros casos se han saldado con daños materiales. Media hora después del cierre de las urnas, un empleado de la Comisión resultó herido en un ataque de hombres armados contra un colegio electoral en la zona de Abu Ghraib, al oeste de la capital. Los atacantes robaron además cinco urnas con sus votos, según explicaron fuentes del ministerio del Interior.