Más de 15 millones de iraquíes están hoy convocados a las urnas para decidir el futuro de la Constitución, que será rechazada si así lo expresa más de la mitad de los votantes o más de dos tercios en tres provincias del país.

Según la Comisión Suprema Electoral, encargada de organizar la consulta, 15.550.097 iraquíes, de los 27 millones de ciudadanos, podrán ejercer su derecho al voto.

Farid Iyar, miembro de la citada Comisión, afirmó a Efe que es posible que se prolongue el horario de los colegios, cuyo cierre está previsto a las cinco de la tarde (hora local), como ya sucedió en las elecciones parlamentarias de enero, en el caso de que ocurran incidentes violentos o que haya ciudadanos que deseen votar y no hubieran tenido tiempo para hacerlo.

La pregunta clave

"Estás de acuerdo con el borrador de la constitución iraquí?", será la pregunta que aparezca en la papeleta, escrita en árabe y en kurdo, y los electores tendrán que elegir entre marcar la casilla del "sí" o la del "no".

La Comisión Electoral aseguró que "espera" poder ofrecer los resultados de la consulta cinco días después del referéndum.

La Carta Magna comienza con la frase "nosotros, los hijos de Mesopotamia", y describe Irak como un Estado federal, lo que supone la principal diferencia entre los que apoyan y los que rechazan el texto constitucional.

Mientras que chiíes y kurdos, marginados durante el régimen de Sadam Husein, desean una autonomía en el sur y el norte del país, donde se concentran las reservas petroleras, los árabes suníes consideran que el federalismo sería el primer paso para la desmembración de Irak.