Georgia redobló ayer las medidas de seguridad en sus 119 kilómetros de frontera con la república norcaucásica rusa de Kabardino-Balkaria, cuya capital, Nálchik, fue atacada por varios grupos de guerrilleros.

"Hemos enviado a esa sección fronteriza efectivos adicionales", dijo Korneli Salia, vicepresidente del Departamento del Interior de Georgia y responsable del servicio de guarda fronteras.

El general Salia descartó tajantemente la posibilidad misma de una eventual incursión en territorio de Georgia de los guerrilleros que atacaron ayer Nálchik.

La capital de Kabardino-Balkaria está ubicada "bastante lejos" de la frontera con Georgia (unos 60 kilómetros en línea recta), además los guardias fronterizos georgianos y rusos "están en alerta", recalcó.

A raíz del ataque terrorista contra Nálchik, las autoridades federales de Rusia ordenaron redoblar las medidas de seguridad en todas las repúblicas y regiones del Cáucaso Norte.