Al menos dieciocho policías afganos murieron y otros cuatro resultaron heridos tras sufrir una emboscada de supuestos talibán en la provincia de Helmand (sur de Afganistán), informaron ayer fuentes oficiales afganas.

Se trata de uno de los atentados más graves que se ha producido este año contra las fuerzas de seguridad de Afganistán. Un grupo de policías que viajaba el lunes por una carretera del distrito de Registan, en la conflictiva provincia de Helmand, fue atacado y el combate con los supuestos rebeldes se prolongó más de seis horas, hasta entrada la madrugada de ayer.

Entre las dieciocho víctimas se encuentra el jefe de seguridad de la provincia de Helmand, mientras que también se produjeron bajas entre los insurgentes, aunque el portavoz del Ministerio afgano de Interior, Yusuf Stanikzai, no pudo precisar el número. El portavoz añadió que el grupo de policías se dirigía a Registan para conocer al nuevo jefe de distrito cuando sufrieron la emboscada.

En los últimos días se ha incrementado la violencia en el sur de Afganistán, la zona donde la OTAN tiene previsto extender su misión de asistencia la primavera próxima. El lunes, en la provincia de Kandahar, un supuesto ataque suicida causó la muerte de tres personas, entre ellas un ex comandante de milicia.