La Polonia liberal se impuso a la conservadora en la primera vuelta de las elecciones presidenciales celebradas el domingo, contrariamente a lo que ocurrió en las generales de hace quince días.

La victoria del candidato liberal, Donald Tusk, de la Plataforma Cívica, aunque la anunciaban los sondeos desde hacía meses, resultó sorprendente, ya que en Polonia la clase media es aún poco numerosa, porque está en proceso de nacimiento.

No menos sorprendente es que Tusk haya triunfado a pesar de que la Iglesia Católica, una institución de enorme influencia en Polonia y el potente sindicato Solidaridad, dieron su respaldo al candidato conservador Lech Kaczynski del partido "Ley y Justicia".

Tusk, no obstante, se impuso en once provincias mientras que su contrincante apenas en cinco, en las más tradicionales y católicas de Polonia, situadas al este y sur de Varsovia.

La prensa destaca que Tusk tiene que agradecerle su triunfo a la abstención en las áreas rurales en las que Kaczynski fue más votado, pero la participación fue de entre el 35 y el 45 por ciento.