Las negociaciones formales de la gran coalición empezarán el próximo lunes y está programado que duren cerca de cuatro semanas. Después, los congresos de los tres partidos deberán aprobar el acuerdo a que se llegue para que se pueda pasar a elegir canciller

y formar nuevo Gobierno.

Curiosamente, el trabajo más duro para convencer a sus bases corresponderá al SPD en el que hay un cierto descontento pese a que la mayoría de los analistas consideran que ese partido ha sacado ventaja de las negociaciones previas.

La base de las negociaciones será un documento en el que ya se han definido algunas metas básicas de la gran coalición que deberá durar, según la voluntad de los partidos, una legislatura completa.

Entre los objetivos que se mencionan está una simplificación del sistema fiscal, así como un aumento de las inversiones en investigación que en 2010, según el documento, deberán alcanzar el 3 por ciento del PIB.

En cuanto a las líneas maestras de la política exterior se espera continuidad. Merkel insiste en la necesidad de mejorar las relaciones con Estados Unidos, aunque también resalta la ventaja de seguir la estrecha cooperación con Moscú y Pekín que hubo durante el gobierno de Schröder y de su antecesor, Helmut Kohl.