La amenaza "creíble" de un atentado terrorista en la red de transporte suburbano de Nueva York ha puesto en máxima alerta a las autoridades de la ciudad, que temen para los próximos días un ataque como el que sufrieron Londres o Madrid.

El objetivo del posible atentado, según dijo el alcalde de la ciudad, Michael Bloomberg, es el principal sistema de transporte de Nueva York, el Metro, con 460 estaciones y que traslada cada día a casi cinco millones de personas.

Ni el regidor ni el jefe de la Policía Local, Ray Kelly, pudieron la madrugada de ayer difundir detalles de la amenaza recibida, debido a la obligada confidencialidad de la investigación, si bien informaron de de que procede de "fuera" de los Estados Unidos.

El diario The New York Times lo atribuye, en su edición digital, a la detención en Irak de dos personas en aparente conspiración para atacar con explosivos la red del suburbano neoyorquino a mediados de este mes. El alcalde reconoció que en anteriores ocasiones se han recibido amenazas, pero en esta ocasión existen datos "específicos" en cuanto a "fecha, lugar y método del atentado".

Desde ayer se han reforzado las medidas de seguridad, con un mayor despliegue de agentes en los trenes y estaciones y más puntos de control de bolsas y paquetes, que comenzaron a instalarse tras los atentados de Londres el pasado día 7 de julio.

La policía neoyorquina reabrió la estación de tren de Penn Station, tras descubrir que el líquido verdoso detectado en una botella de refresco, inicialmente sospechoso, no suponía ningún peligro.

Este nudo de transporte de Manhattan, de donde parten los trenes hacia Washington, Boston y Nueva Jersey, permaneció cerrado de forma parcial durante unas dos horas, ante la existencia de lo que se consideraba una amenaza terroristas.

En un principio, medios locales apuntaron a la existencia de un bulto abandonado cerca de las taquillas de la estación, como una bolsa de deporte, pero posteriormente se informó de que el elemento sospechoso era una lata o botella de refresco.

"Las órdenes de Dios"

La Casa Blanca desmintió ayer las supuestas declaraciones del presidente Bush, según las cuales había recibido órdenes de Dios para llevar a cabo la invasión de Irak.

Estas declaraciones supuestamente las había manifestado el presidente a una delegación de políticos palestinos, según informaron ayer varios medios de comunicación británicos en referencia a un documental de la cadena BBC que se emitirá el próximo lunes.