El canciller alemán, Gerhard Schröder, logró ayer aplazar de nuevo la decisión de quién dirigirá el próximo Gobierno y obtuvo una breve prórroga de la líder conservadora, Angela Merkel, a cambio de no romper el diálogo de cara a una gran coalición.

Schröder y Merkel encontraron una fórmula para presentar como avance un resultado que parece similar al de las reuniones anteriores, que fue anunciar que a partir de la semana próxima habrá previsiblemente auténticas negociaciones de coalición, pero antes habrá un encuentro extraordinario para aclarar las diferencias en lo que respecta al reparto de cargos.

A diferencia de estos dos últimos encuentros, en los que participaron también ministros y ministrables, la próxima reunión que, según fuentes conservadoras, tendrá lugar hoy mismo, será a cuatro: Schröder y el presidente del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), Franz Müntefering, por un lado, y Merkel y el líder bávaro, Edmund Stoiber, por el otro.

"Mercadeo de cargos"

En esa reunión se abordará todo el tema de "personal" en "forma de paquete", dijo Schröder. Con ello el canciller aludió indirectamente a un posible "mercadeo" de cargos, algo que el popular Bild describía ayer como una negociación en la que Schröder forma parte de la "masa negociadora".

"¿Cuanto vale un Schröder?", se preguntaba el diario para dar como respuestas posibles "un ministerio adicional para el partido Socialdemócrata" o "el cargo del presidente del Parlamento para el SPD".

Desde que el lunes pasado el propio canciller afirmó que no obstaculizaría la formación de un gobierno de gran coalición y que haría lo que dijese su partido, las interpretaciones de los expertos apuntan a que su principal objetivo no es ya mantenerse en la jefatura de gobierno sino sacar el máximo provecho para el SPD.

Schröder volvió ayer a dar un paso hacia sus rivales al subrayar que "existe una base para formar la gran coalición". Al mismo tiempo se salió con la suya al evitar una vez más que su partido ceda ante las presiones de la Unión Cristianodemócrata y la Unión Cristiano Social (CDU/CSU), que no se cansan de reclamar que el SPD debe reconocer que ha perdido las elecciones y no tiene la prerrogativa de designar al canciller.

Merkel, menos risueña

Merkel se presentó hoy menos risueña que Schröder aunque sin la apariencia de sentirse molesta por el hecho de que se haya vuelto a aplazar el problema de los cargos.

Habló de un "buen día" y de unas conversaciones que desde el punto de vista de contenidos podían describirse como "muy exitosas". "El SPD ha demostrado voluntad de querer entrar en negociaciones de coalición formales", dijo Merkel, quien afirmó sentirse "más bien optimista que pesimista" respecto a ello.

También Stoiber estuvo más optimista que hasta ahora al reconocer lo positivo de una gran coalición. Este tipo de alianza, dijo, es la más idónea para solucionar los problemas del país. Tanto Stoiber como Müntefering fueron los encargados de transmitir los detalles de la reunión.