Al día siguiente de la mortal oleada de atentados terroristas en la isla de Bali, la población local se muestra atemorizada ante un nuevo retroceso del turismo como el que provocaron los ataques terroristas de hace tres años.

"Siento rabia, mucha rabia. ¿Por qué?... No lo puedo entender, otra vez volveré a ir a la bancarrota y no sé si tendré fuerzas para aguantar el bajón esta vez", expresó con indignación Made, de 52 años, vendedor de las cercanías del Café Raja, escenario de uno de los tres atentados suicidas del pasado sábado.

El turismo constituye el 70 por ciento de la economía de esta isla, conocida por sus playas, sus templos hinduistas, su acogedora población y su atractiva infraestructura hotelera para todos los gustos y bolsillos.

"No sé qué voy a hacer si el turismo desaparece otra vez, hoy está todo muy tranquilo, ¿lo ves?, aunque en el 2002 lo estaba todavía más y eso da un poco de esperanza", explicó Nyoman, otro vendedor de la misma calle.

Aparte de la zona acordonada por la Policía, pocos negocios de la localidad de Kuta, el centro turístico de la isla, cerraron ayer, domingo, sus puertas.

Sin embargo, el ajetreo de clientes quedó reducido de manera notable y numerosos extranjeros afluyeron al aeropuerto y a agencias de viajes para intentar adelantar sus billetes de vuelta.

"Había pasado por allí con mis hijos sólo media hora antes, no quiero que ellos sufran esta pesadilla y quiero llegar a Brisbane lo antes posible", dijo el australiano Reg James en el aeropuerto de Denpasar.

Fuentes del Departamento de Turismo declararon que temen que numerosos gobiernos occidentales "reactiven las alertas" que desaconsejen viajar a Indonesia a menos que sea imprescindible.

Los tres atentados suicidas del sábado fueron cometidos contra restaurantes frecuentados por turistas, pero 17 de las víctimas mortales se cree que son indonesias, así como la mayoría de los más de 170 heridos.

El jefe de la Policía de Bali, I Mangku Pastika, señaló que el objetivo de los ataques no era tanto atentar contra turistas sino "provocar terror, atemorizar a la gente".