Las legislativas alemanas se completarán hoy con el voto del Distrito I de Dresde, donde se aplazaron los comicios por la muerte de una candidata, lo que da al canciller Gerhard Schröder y a la aspirante Angela Merkel otra oportunidad de medir sus fuerzas ante las urnas.

Los 219.000 electores del Distrito I de la capital sajona -o distrito 160 de los 299 del país- se encuentran ante la paradoja de ir a votar conociendo de antemano unos resultados a los que no podrán dar la vuelta, pero conscientes de que su voto puede determinar el desenlace del duelo por el poder.

En juego están un par de escaños, según los expertos, que pueden hacer aumentar o decrecer la ventaja de la Unión Cristianodemócrata y su aliada Unión Cristiano Social de Baviera (CDU-CSU), con 225 mandatos, frente al Partido Socialdemócrata (SPD), con 222.

Se descarta la posibilidad de que con el voto de Dresde el SPD supere o incluso empate en escaños con la CDU-CSU puesto que para ello deberían darse unas circunstancias -por ejemplo, que votase el cien por cien del electorado, con un 90 por ciento para el SPD- consideradas imposibles.

Sí es factible que el SPD se lleve el mandato directo -por victoria de su candidata Marlies Volkmer, frente al conservador Andreas Laemmel-, lo que el canciller podría rentabilizar como una victoria moral.

Ni Schröder ni Merkel lograron una mayoría suficiente para poder gobernar con sus respectivos aliados naturales -los Verdes, para el SPD, y los liberales, para la CDU-CSU-.

Todo apunta a que el próximo gobierno será una coalición entre los grandes partidos. Sin embargo, ambos contrincantes reclaman el derecho a liderar el próximo Ejecutivo.

Teóricamente, Merkel lleva las de ganar en esa pugna, puesto que el grupo conservador será el más fuerte del futuro Parlamento. Pero quedó por debajo de las expectativas, que la daban por vencedora con cómoda mayoría, y entretanto han surgido críticas en sus propias filas a su liderazgo.

El voto de Dresde puede ser un espaldarazo a Schröder o a Merkel. Las fuerzas están equilibradas: en las anteriores legislativas, el mandato directo del distrito I fue para la CDU, por mínima ventaja frente al SPD. Por contra, la fuerza más votada en las listas al partido -el segundo voto- fue el SPD.

Los sondeos dan una ligera ventaja a la CDU. Pero los propios conservadores no pueden alegrarse por ello: por cabriolas del complejo sistema electoral alemán, un "éxito excesivo" -más de 41.220 votos a la CDU- podría costar a Merkel uno de los escaños adicionales ganados el 18 de septiembre para equilibrar la combinatoria entre el primero y el segundo voto.