Al menos 24 personas murieron y 101 resultaron heridas ayer en una oleada de atentados al sur de la isla de Bali, según las cifras provisionales ofrecidas por fuentes hospitalarias.

"Por ahora nos consta que hay 24 muertos y 101 heridos", declaró al medio digital detiknews, Suteja, trabajador del hospital Sanglah, el mayor de la isla.

Este centro hospitalario recibió la mayoría de los heridos y los atiende en pasillos y salas de espera al encontrarse desbordado.

Al menos tres de las víctimas mortales eran extranjeras, de nacionalidad australiana, japonesa y europea sin especificar.

Los ataques terroristas de ayer tuvieron lugar tan sólo 11 días antes del tercer aniversario del peor atentado de la historia de Indonesia, en el que 202 personas fallecieron y centenares resultaron heridas cuando dos bombas explotaron en concurridos locales nocturnos de Kuta.

Cinco explosiones sincronizadas golpearon las localidades turísticas de Kuta, Jimbaran y Nusa Dua entre las 18.50 y las 19.00, sembrando el pánico entre la gente. Un australiano, un japonés y un europeo se encuentran entre las seis víctimas mortales identificadas hasta el momento en el tanatorio del hospital Sanglah, el mayor de la isla.

La mayor de las explosiones se registró en el Café Raja, en el centro de Kuta.

El local quedó destrozado y los cristales de todo el edificio saltaron por los aires, causando heridas de gravedad en numerosos transeúntes de la concurrida calle.

El británico Daniel Martin, entrevistado por la BBC, explicó que escuchó una "tremenda explosión" desde el restaurante donde se encontraba.

"Había gente tirada en las calles con heridas graves, sangre corriendo por la calle... tuve miedo de ir al restaurante pensando lo que podía ver allí", expresó Martin.

En la playa de Jimbaran, dos bombas estallaron a la vez a tan sólo doscientos metros de distancia en dos restaurantes repletos de turistas, quienes abandonaron la zona corriendo en busca de un refugio seguro.

Poco más tarde, la Policía descubrió que otros siete artefactos explosivos permanecían enterrados entre la arena.

Toda la playa fue acordonada como medida de seguridad mientras los artificieros trabajan en la desactivación de los explosivos y los equipos de rescate prosiguen la evacuación de víctimas con la ayuda de linternas, ya que se ha caído la red eléctrica. Otras dos bombas de menor intensidad estallaron en Nusa Dua, la península meridional de la isla.