La Primera Guerra Mundial fue la primera guerra industrial. Las potencias enfrentadas recurrieron al uso masivo de nuevas tecnologías bélicas. Las más características eran las armas anónimas: los tanques, aviones y ametralladoras reemplazaron al sable.

Tanques: Los británicos fueron los primeros en utilizar carros de combate, con el objetivo de abrir brechas en el frente alemán. Aunque casi cada país contaba con tanques antes de terminar la guerra, su uso sólo fue decisivo en la Segunda Guerra Mundial.

Aviones: El uso de aviones tampoco fue decisivo antes de la Segunda Guerra Mundial. Durante la Primera Guerra Mundial, los aparatos se utilizaron básicamente para fines de reconocimiento y para guiar el fuego de la artillería. Sin embargo, también hubo combates aéreos sobre las trincheras. Los aviones y zeppelines también fueron utilizados para lanzar ataques aéreos contras algunas ciudades, entre ellas Londres.

Submarinos: La Marina alemana resultó ser inferior a la inglesa. Para compensar parcialmente esta desventaja, Alemania recurrió al uso de submarinos. A comienzos de la guerra, un submarino alemán logró hundir en cuestión de pocas horas tres cruceros británicos. Sin embargo, al igual que en la Segunda Guerra Mundial, los submarinos se utilizaban principalmente para la guerra comercial. Su uso por parte de Alemania motivó la entrada en guerra de Estados Unidos.

Gas tóxico: El Ejército alemán utilizó por primera vez gas tóxico en abril de 1915. El gas cloro causó la muerte a 3.000 soldados aliados. Durante la guerra, todos los demás países llegaron a emplear esta arma de destrucción masiva, aunque no tuvo un impacto sobre el desarrollo del conflicto bélico. El horror causado por la muerte lenta era tan grande que en la Segunda Guerra Mundial ningún ejército utilizó gases para neutralizar al enemigo.