El secretario de Estado de EEUU, Colin Powell, prometió ayer más dinero y más rapidez en la reconstrucción de Irak como antídoto para erradicar la violencia, horas después de que intensos combates entre insurgentes y marines norteamericanos en la ciudad de Faluya causaran la muerte a trece iraquíes.

Powell aterrizó por sorpresa en la capital iraquí procedente de Kuwait, y se convirtió así en el responsable estadounidense de más alto rango que visita Irak desde que Estados Unidos dijo que había devuelto la soberanía, el pasado 28 de junio.

"Nuestra intención es agilizar el envío de fondos destinados a los proyectos de reconstrucción de infraestructuras como el agua corriente o la electricidad, o a la creación de empleo", subrayó el jefe de la diplomacia estadounidense en una rueda de prensa en Bagdad.

"Si la población ve que el país mejora y que el dinero llega para facilitarles la vida, confiaran en el Gobierno y darán la espalda a los terroristas", agregó Powell en su tercer viaje a Irak desde la invasión del país, en marzo de 2003.

El diplomático norteamericano fue recibido en el aeropuerto de la capital por el embajador de EEUU en Bagdad, John Negroponte, y poco después se entrevistó con el presidente interino iraquí, Ghazi Al-Yawar.

Tras más de media hora de consultas, ambos se presentaron ante la prensa con un discurso consensuado en el que subrayaban su mutua confianza y su determinación a erradicar la violencia y estabilizar el país.

"Ese ejército de tinieblas"

"Esos chicos malos, ese ejército de las tinieblas, está cada vez más desesperado e impotente. Por eso han redoblado los ataques, pero el tiempo los colocará en su lugar", dijo Al-Yawar en referencia a la oleada de secuestros de extranjeros y atentados suicidas con coche bomba que sacuden a diario Irak desde el traspaso de poder.

"No retrasarán nuestros planes. Seguimos el programa y todo se hará en la fecha establecida", agregó en alusión a las elecciones generales previstas para enero.

Powell, por su parte, aseguró que los terroristas "serán derrotados porque no existe otra solución" y subrayó que aquellos que matan y secuestran "son asesinos cuyo único objetivo es devolver al país a la época del derrocado Sadam Husein".

"Son terroristas, criminales, y no tienen futuro. Son nostálgicos del antiguo régimen que quieren volver a aquellos tiempos, pero no creo que el pueblo iraquí desee regresar al pasado", indicó.