La interminable ovación que recibieron los Clinton en la Convención Demócrata de Boston no le pone las cosas más fáciles al virtual candidato John Kerry.

Los demócratas celebraron a sus iconos contemporáneos, la senadora Hillary y el ex presidente Bill Clinton, con una puesta en escena perfecta: mucha música, momentos de devoción casi religiosa y discursos combativos que quieren demostrar a los estadounidenses que el partido que lleva a un burro como insignia recuperará la Casa Blanca este 2 de noviembre.

Pero el hombre encargado de esta tarea parece estar nervioso: en la noche anterior a la inauguración de la Convención, un Kerry sonriente dio inicio a la reunión con un simbólico "pitch" (lanzamiento de pelota de beisbol).

Pero cuando habló a la prensa, dio la impresión de estar agotado por el trajín de la campaña.

El estado de las cosas quedó demostrado cuando su esposa Theresa, visiblemente contrariada espetó a un periodista insistente: "Escríbelo en tu trasero".

Kerry sabe que su partido espera grandes cosas de él mañana, jueves. Los demócratas quieren sentirse eufóricos y derrochar confianza en la victoria, aunque sea para echar al presidente George W. Bush, al que acusan de engañar a la sociedad estadounidense y de llevar al país a una guerra innecesaria.

Cuando Al Gore subió al podio, recordó ante sus colegas la época más difícil de su vida: su derrota frente a Bush en las elecciones de 2000 por un puñado de votos en Florida. "Créanme, cada voto cuenta", recomendó.

Gore y Clinton tienen toda la intención de ayudar a Kerry. Pero Hillary debió aclarar en la CNN que ni ella ni su marido "de ninguna manera" harán sombra al candidato demócrata.

Y cuando Clinton describió a Kerry como un "líder visionario", estaba claro para todos que se trataba de la manifestación de un deseo no comprobado que todos los delegados tendrán en mente cuando el aspirante demócrata haga mañana su aparición.

Los analistas estadounidenses hablan de una "empresa sobrehumana" al referirse a lo que le espera a Kerry. "Su principal obligación será transmitir un sentimiento positivo sobre su persona", dijo el asesor del candidato Tad Devine.

Bush sigue superando a Kerry en todas las encuestas que miden el liderazgo de los candidatos.

En medio de la turbulencia, Hillary fue la encargada de llevar esperanza a los cuarteles demócratas: ahora ha quedado claro que si Kerry no llega a la Casa Blanca el próximo día 2 de noviembre, su hora como candidata presidencial llegará finalmente en 2008.