Nunca antes un primer ministro británico laborista gobernó tantos años de forma ininterrumpida como Tony Blair. Su elección como jefe del partido, hace 10 años, el 21 de julio de 1994, estuvo coronada por el éxito. Al fin y al cabo, el partido había perdido anteriormente cuatro elecciones. Sin embargo, muchos se preguntan ahora: ¿Es la política de Blair realmente socialdemócrata?

Especialmente en el extranjero, Blair es percibido en primera línea como fiel aliado del conservador presidente estadounidense George W. Bush. Incluso ha sido descrito en numerosas ocasiones como "nieto de Thatcher" por sus políticas económicas y sociales. Sin embargo, según la OCDE, ningún otro gobierno europeo redistribuyó tanto ingreso en los últimos años como el británico.

Los laboristas luchan contra la pobreza infantil, aumentaron el sueldo mínimo y destinan millones al servicio de salud pública, debilitado pero gratuito. Para poder pagarlo, subieron los impuestos. A diferencia de lo que se supone en el exterior, Gran Bretaña no es un país de impuestos bajos para sus empresas ni para sus ciudadanos.

De todas formas, la brecha entre ricos y pobres se amplió con los laboristas, pero eso no tiene que ver con que los pobres se empobrecieron aún más, sino con que los ricos se volvieron más ricos.

Los conservadores opositores afirman que detrás de la fórmula del "Nuevo Laborismo" se encuentra el viejo partido de los altos impuestos y del Estado omnipresente. Sin embargo, el nuevo laborismo no es sólo un nuevo empaque, sino que el partido cambió realmente: hace 20 años quería estatizar toda la industria, ahora privatiza incluso el control del espacio aéreo. Por más descontentos que estén los electores con la política exterior de Blair, la mayoría considera competente al Gobierno en lo que se refiere a su política económica, según las encuestas.

Esto es considerado por los laboristas una garantía para una tercera victoria electoral el año que viene. Los laboristas tienen en su haber una recuperación sin igual desde mediados de los años 90 en comparación con los parámetros británicos de posguerra. Gran Bretaña es, hoy en día, la cuarta mayor economía mundial después de Estados Unidos, Japón y Alemania, seguida de Francia y China. Y esto se debe tanto a los laboristas como a Margaret Thatcher.