El primer ministro británico, Tony Blair, insistió ayer en que hizo bien al decidir la guerra contra Irak pese a que no se han hallado armas de destrucción masiva en el país y la información de los servicios secretos ha sido duramente criticada.

En un debate parlamentario sobre el informe Butler, que concluyó que los datos de inteligencia esgrimidos para justificar la invasión eran "defectuosos", Blair calificó de "adecuada" su decisión de ir a la guerra y aventuró que cualquiera en su lugar posiblemente hubiera hecho lo mismo, a la vista de la información disponible.

La información que entonces facilitaron los servicios secretos dejaba "pocas dudas sobre las armas de destrucción masiva de Irak", subrayó, e indicó que así pensaban también la mayoría de los países, que apoyaron la resolución 1441 de la ONU, que decía que Irak estaba violando las resoluciones impuestas.

"Aún pienso que hice lo correcto", repitió Blair, ante la demanda de algunos diputados de que reconociera que se equivocó.

Pese a las críticas de la comisión dirigida por lord Butler, el "premier" aseguró que había razones para creer que Sadam Husein "tenía toda la intención de desarrollar esas armas y estaba buscando materiales para hacerlo".

Blair aprovechó el debate para anunciar una revisión de los procedimientos entre el Ejecutivo y los servicios de espionaje.

Blair fue criticado duramente por la oposición conservadora y liberal demócrata y por miembros de su propio partido como la ex ministra de Cooperación Internacional, Clare Short, quien dimitió por desacuerdos con la guerra.

Por otra parte, la mayoría de los británicos creen que Blair mintió sobre la guerra contra Irak y que la invasión no estuvo justificada, según una encuesta publicada por The Guardian. Un 55 por ciento de los consultados consideran que Blair mintió y sólo un 37 por ciento creen que no lo hizo.