El caso del rehén filipino puede estar en vías de resolución, mientras continúa la incertidumbre sobre el destino del ciudadano búlgaro secuestrado en Irak hace más de dos semanas. La ministra de Asuntos Exteriores de Filipinas, Delia Albert, confirmó por la mañana que ayer saldrían de Irak el jefe del contingente humanitario de su país y otros diez efectivos, en un intento de salvar la vida del rehén filipino Angelo de la Cruz.

El propio De la Cruz, secuestrado el pasado 20 de junio cuando conducía un camión cargado con petróleo, agradeció ayer, en un vídeo difundido por la televisión qatarí Al Yazira, la decisión del Gobierno de Filipinas de retirar sus tropas de Irak y anunció a su familia que pronto volverá a casa.

El grupo integrista Ejército Islámico de Liberación de Irak había amenazado con decapitar a Angelo de la Cruz si los 51 soldados y policías enviados por las autoridades de Manila, uno de los socios asiáticos de Estados Unidos, no abandonaban el país árabe antes del 20 de julio.

La organización radical hizo público el jueves un nuevo comunicado en el que no amenazaba la vida del rehén, de 46 años y padre de ocho hijos, aunque anunciaba que no lo soltará si Manila no retira a sus fuerzas de Irak antes de finales de mes.

Otro grupo terrorista, denominado Monoteísmo y Guerra Santa, responsable del secuestro de dos camioneros búlgaros y posterior asesinato de uno de ellos, no ha facilitado hasta el momento información alguna sobre el estado del segundo rehén.

Los captores, que exigen la liberación de todos los presos iraquíes, habían dado de plazo hasta el pasado miércoles por la noche para acabar con la vida del otro secuestrado si no se cumplían sus exigencias.

Vídeo de los terroristas

El grupo Monoteísmo y Guerra Santa envió el martes pasado una cinta de vídeo a Al Yazira, en la que se mostraba a unos encapuchados que leían un comunicado y después asesinaban a uno de los rehenes.

Fuentes policiales iraquíes informaron el jueves de que un cuerpo sin cabeza vestido con un mono naranja apareció a orillas del río Tigris en la ciudad de Beiyi, a 200 kilómetros al norte de Bagdad.

Según los agentes, se cree que el cadáver, de rasgos occidentales, corresponde a uno de los búlgaros secuestrados.

Por otra parte, el grupo radical iraquí que mantiene secuestrado desde hace dos semanas al camionero egipcio Said al Gharabaui, amenazó el jueves con matarlo si la empresa saudí de la que es empleado no saca antes de 48 horas a su personal de Irak.

El presentador de la cadena Al Yazira mostró un comunicado del grupo de la Resistencia Legítima Iraquí, en el que avisaba de que no tratará con tanta benevolencia a todo "ocupante infiel" que caiga en sus manos.

El propietario de la empresa, Faisal al Neheit, dijo el miércoles que abandonará sus actividades en Irak y sacará a su personal del país, tras indicar que es incapaz de afrontar el pago de un millón de dólares exigido en un primer momento por los secuestradores para salvar la vida de Gharabaui.