Tres rehenes de Bulgaria, Filipinas y Egipto, secuestrados en Irak, podrían morir en las próximas horas si sus captores, de varios grupos islamistas y con distintas exigencias, cumplen con sus anunciadas amenazas de matarlos.

Y entretanto, anoche expiraba el plazo dado por los secuestradores que prometen decapitar a un camionero búlgaro si el Gobierno de EEUU no libera a todos los presos que mantiene en el país.

Sin embargo, Bulgaria anunció ayer que mantendrá la presencia de sus soldados en Irak pese a las amenazas.

La misma incertidumbre se cierne sobre Angelo de la Cruz, un rehén filipino secuestrado hace dos semanas. Sus captores dijeron que le otorgarían "estatuto de prisionero de guerra" si el Gobierno de Manila actuaba de buena fe y daba pasos hacia la retiraba sus tropas de Irak.

Así, el Gobierno de la presidenta Gloria Malacapagal Arroyo anunció ayer que estaba "coordinando la retirada" de sus soldados y policías en Irak y que reducía su número de 51 a 43 hombres, pero no aclaró si la salida estará completada antes de la fecha exigida por los secuestradores, antes del próximo 20 de julio, un mes antes de lo previsto,.

Además, otro grupo de insurgentes, que mantiene como rehén a un ciudadano egipcio, exigió ayer de nuevo que la compañía saudí para la que trabaja abandone sus negocios en Irak antes de 72 horas.

Lejos de motivaciones políticas, los secuestradores han pedido un millón de dólares para liberar al rehén. La empresa ofreció 15.000 dólares como contrapartida y se mostró dispuesta a negociar.