Mostrar al mundo la cara más violenta del terrorismo árabe e islámico, y sus técnicas de adoctrinamiento desde la infancia, es el objetivo de una exposición en Tel Aviv en la que se exhiben desde juguetes con la figura de Osama bin Laden, hasta documentos requisados a Yaser Arafat.

"Queremos mostrar aquí la verdadera cara del terrorismo árabe-islámico y sus consecuencias", afirma la coordinadora del evento, Zmira Laví. La muestra está organizada por el Centro de Documentación de los Servicios de Inteligencia y del Terrorismo, una asociación civil constituida por agentes jubilados de los servicios secretos y presidida por el ex jefe del Mosad, Meir Amir.

Muñecos de líderes islámicos radicales, encendedores con la cara del disidente saudí Bin Laden junto a las Torres Gemelas y un avión empotrado en ellas, o cuadernos escolares con fotografías de "mártires" -eufemismo para terroristas suicidas- son algunos de los objetos que ilustran las dos salas que el Centro de Documentación ha dispuesto para la muestra.

Inaugurada en junio con carácter permanente, es la primera fase de un proyecto más amplio que incluirá uno de los autobuses que Hamas hizo volar por los aires hace dos años en un cruce del norte de Israel causando la muerte a ocho militares, un centro de documentación y una biblioteca dedicada al terrorismo internacional.

Pero por ahora es el "terrorismo" palestino el que está más documentado, entre otras razones porque la muestra cuenta con informes, documentos, armas y todo tipo de material requisado a las milicias desde el comienzo de la "Intifada de Al Aksa".

Una parte de los documentos provienen de la "Mukata" o "Gobernación" de Ramala, sede del Gobierno de la ANP y donde el presidente Yaser Arafat se halla confinado por Israel desde finales de 2001.

El Ejército israelí asaltó esa sede en la operación "Muro de Defensa" de abril de 2002, y se llevó de allí más de un millón de documentos. Esos mismos documentos en los que el "raís" autoriza la entrega de partidas presupuestarias para milicianos y terroristas suicidas, fueron usados también por el Gobierno israelí a fin de convencer a EEUU de que Arafat no puede ser parte de un diálogo político.