La crisis que asola la región sudanesa de Darfur y los conflictos étnicos entre las facciones musulmanes y tribus regionales preocupa a la comunidad internacional, que considera que puede desembocar en la catástrofe humanitaria más grave del mundo.

"Estamos en vísperas de un drama espantoso", aseguró ayer el secretario de Estado francés de Exteriores, Renaud Muselier, tras una visita al país africano, donde se entrevistó con varias autoridades, incluido el presidente, Omar Hasam el Bachir.

La proximidad de la época de las lluvias hace temer lo peor en una región afectada por "una superpoblación y donde los niños presentan signos de malnutrición, susceptibles de convertirse en víctimas de la primera epidemia que pase", añadió Muselier.

De su parte, el primer ministro británico, Tony Blair, advirtió ayer al Gobierno de Sudán sobre las consecuencias que tendría para la población de Darfur si no se consigue que les llegue ayuda humanitaria. "Esperamos que el Gobierno sudanés coopere y si no lo hace, tendremos que considerar qué otras medidas tomar. Pero no es aceptable que si la ayuda está allí que no llegue a la gente", subrayó.

Por último, el Gobierno alemán anunció ayer que aumentará de cinco a diez millones de euros el monto de la ayuda que destinaba a Sudán.