El Ejército de Estados Unidos pondrá en marcha la próxima semana la primera convocatoria forzosa de la Reserva desde la Guerra del Golfo Pérsico de 1991 y llamará a unos 5.600 soldados para hacer frente a las situaciones en Irak y Afganistán.

Esta convocatoria de soldados, que no son voluntarios y que ya han cumplido su servicio, para que sean destacados en ambos países árabes, fue criticada ayer tanto por expertos como por la campaña del candidato presidencial demócrata John Kerry. Se espera que el próximo martes el Pentágono envíe las convocatorias a unos 5.600 soldados que ya cumplieron su servicio o se han retirado, pero que siguen registrados en la Reserva Individual de Alistamiento (IRR).

El encargado de Instrucción, Aprestamiento y Movilización militar del Pentágono, Robert Smiley, indicó que en la IRR hay 111.323 soldados y oficiales, y que los que se convoque deberán cumplir servicios por un tiempo de entre 18 y 24 meses.

El gobierno del presidente Bush, "finalmente está reconociendo que no envió tropas suficientes desde el comienzo de la campaña", manifestó el coronel retirado de las Fuerzas Especiales del Ejército Laird Anderson.

"Es realmente único, excepcional, que convoquen a soldados que ya han cumplido su servicio", señaló. Agregó que "esto muestra que las fuerzas armadas no están bien equipadas para manejar las tareas de apoyo al combate que habitualmente son las que se encargan a los reservistas".

"Es una situación que causa perplejidad", dijo Anderson, quien es profesor de comunicación en la American University, en Washington, y se especializa en el impacto público de los asuntos militares.

"La opinión pública ha reaccionado con desconcierto a esta convocatoria", indicó. "¿Por qué tenemos que recurrir a hombres y mujeres que ya han cumplido su servicio, por qué no tenemos otros individuos con esas cualificaciones?", añadió.

La campaña de Kerry, veterano de Vietnam condecorado, criticó también la forma en que Bush ha llevado la invasión y ocupación de Irak, y su asesor militar, el ex jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea, general retirado Merrill McPeak, se pronunció al respecto.

"Las tropas están pagando el precio por la planificación deficiente en el nivel de los civiles que se encargaron de esta política", criticó McPeak. "La fuerza que tenemos en Irak es lo que yo llamo una fuerza a mitad de camino: demasiado pequeña para resolver el problema, y demasiado grande como para que la sustente nuestra estructura de fuerzas", añadió.